Hoy quiero dar las gracias a la vida por dormir en una confortable cama, por tener luz para leer, por comer lo que me apetece, por ducharme a diario, por tener ropa de sobras, por haber ido a la escuela, porque mis derechos básicos están protegidos, por tener sueños y metas que seguiré alcanzando, por tener recuerdos y raíces que construyen mi historia y que seguiré labrando, por ser libre para reír y llorar, por ser voz y escucha, por ser emoción y razón, por haber ganado y por haber perdido, por tener opciones para vivir…

¿Qué es lo que realmente importa?

Mira a un niño, huérfano de madre, vendiendo postales a los turistas para poder alimentar a sus hermanos. Observa cientos de chabolas formando inmundos barrios en la periferia de la ciudad. Escucha el latido del corazón de un enfermo y de su apenada familia. Y reconoce que tu vida, puede que no esté en su mejor momento, pero es lo mejor que tienes.
Si ese niño, esos barrios, ese enfermo…son capaces de regalarte su mejor sonrisa, ¿qué podemos aprender de ellos?

Y quiero agradecer que estés ahí, incluso cuando no estás, porque me das un espacio en mi aquí.

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