Nosotros mismos nos limitamos y excusamos con el lenguaje. Cuando decimos que vamos a intentar algo que queremos hacer, nos damos la excusa perfecta para no conseguirlo. A fin de cuentas sólo nos comprometimos con su intento. La gran diferencia entre estar dispuesto a hacerlo y estar dispuesto a intentarlo está en el valor que das al resultado. Si vas a construir un castillo de naipes y se desmonta, lo vuelves a montar, y así hasta que lo logras. Mientras que si vas a intentar construirlo, cuando se desmorona X veces te buscas otra tarea.
Pasar a la acción (que no intentar hacerlo) tiene la clara intención de logro, donde cada esfuerzo es importante y cada fracaso un gran aprendizaje.
Así que vamos a poner todos nuestros recursos en con seguirlo. Y si fracasamos en alguna ocasión, volveremos con una nueva estrategia. Como decían en el film El exótico Hotel Marigold “Al final todo saldrá bien y, si no sale bien, es que aun no es el final”

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