¿Quieres realmente una pareja?

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Muchos dicen que quieren una pareja, lo que no significa que estén preparados para ser pareja. Obviamente, es necesario quererlo para empezar, sin que ello se convierta en una exigencia a la vida.

¿Estas preparado para una relación de pareja?
Es posible que nos planteemos tener una pareja estable pero que huyamos o nos huyan a la primera de cambio. Tal vez nos fijamos en personas no disponibles, hombres y mujeres cuyo corazón ya está ocupado por otra persona o está congelado. También hay quien tiene tan claro qué quiere que racionaliza y juzga las características de cada “pretendiente” y lo descarta pues el ideal solo existe en su mente, no en el mundo real. No nos engañemos, así sólo garantizamos preservar la soltería utilizando el contexto como excusa.

Si no funciona ninguna de tus relaciones, pregúntate qué es lo que das, qué lo que pides y cuánto estás dispuesto a flexibilizar.
Tener pareja exige pactos, compromisos, transparencia, cariño…

Toda relación empieza con la comunicación y es ahí donde empieza el éxito o el fracaso. ¿Desde dónde te estás relacionando? Tal vez lo haces desde la carencia, pidiendo al otro que cubra tus vacíos; o desde el deseo exclusivamente sexual, otro tipo de carencia afectiva encubierta; o de la necesidad de ser visto, reconocido y valorado…
Hay quien busca una figura pa/maternal que les cuide y proteja o que les sostenga en sus berrinches o sacie en sus deseos y esa no es la función de una pareja. De la misma manera hay quien busca a quien cuidar y educar. En todas estas relaciones se crea una relación insana que genera dependencia.

¿Cuánto estás dispuesto a ceder para hacer realidad una buena relación?
Para tener pareja hay que saber ser pareja. Muchos nos quejamos del otro cuando en realidad somos nosotros los que no estamos en sintonía. Tal vez, realmente no queremos perder lo que una relación exige perder, o no queremos ceder lo que una relación nos pide ceder.
Sea el tipo de relación que sea: monógama, polígama, abierta, cerrada, todas ellas tienen que fundarse en un pacto más o menos explícito, reconocimiento del otro y en saber lidiar con los demonios individuales de miedo, celos, necesidad, projeccion…

Una pareja no es alguien que te completa, ¡no! Una pareja es con quien compartes lo que ya eres. Es quien destapará lo más brillante y lo más oscuro de ti, sacando tanto lo mejor como lo peor. Es con quien podrás crecer expandiendo tu autoconocimiento y a quien ayudarás a que crezca.

¿Estás dispuesto a abrir tu corazón de par en par? ¿Eres lo suficientemente independiente y consciente para no pedir al otro lo que te tendrías que dar tú o tendrían que haberte dado tus padres u otros?
Una persona vacía de si misma querrá poseer a otro para llenar ese vacío. Una persona que no es fiel a sí misma controlará y desconfiará del otro, una persona que no se ama, exigirá que su pareja le ame por dos.

Para ser pareja necesitas sentirte satisfecho con tu vida, ser feliz estando solo y ser capaz de mostrar al otro lo que realmente eres. Tendrás que mostrar tu más absoluta vulnerabilidad con plena confianza y tendrás que acojer la vulnerabilidad del otro sin juicio. Es necesario que fomenteis el respeto los límites personales y los conjuntos, a la vez que, entre los dos, construís la relación con respeto, cariño, pasión, esfuerzo y constancia.

Para tener pareja hay que arremangarse la camisa y trabajar, ¿quieres ser pareja?

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